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Una oportunidad única
para la Amazonía

La Fundación Gaia de Colombia,
miembro de la Articulación Regional Amazónica, busca consolidar
en manos de los indígenas amazónicos la administración y conservación
de sus territorios.
Aproximadamente el 20% de las emisiones
de gases de efecto invernadero a escala mundial proceden de
la deforestación de bosques y otros cambios producidos
por la explotación del suelo. Entre las fuentes de
emisiones que produce Latinoamérica, la deforestación
es, por un margen considerable, la más importante,
y esta deforestación se concentra en la región
amazónica. La destrucción del bosque está
llevando a la Amazonía muy cerca de un punto de inflexión
debido al cual, según advierten los científicos,
el biomedio puede entrar en proceso de colapso, con una reducción
drástica en su habilidad de capturar el carbono de
la atmósfera, y con perturbaciones en el régimen
de lluvias del continente. Al ritmo actual de deforestación,
es posible que en el transcurso de 15 a 20 años hayamos
sobrepasado esta barrera.
AVINA se ha unido con sus socios de los
países amazónicos para tratar de combatir los
factores que contribuyen a la deforestación en la Amazonía.
Comenzando en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú,
AVINA y sus aliados han lanzado una plataforma de coordinación
en la cuenca amazónica denominada Articulación
Regional Amazónica (ARA) con una visión común
a largo plazo y prioridades definidas a partir de las necesidades
que se identifiquen en la región. Las 24 organizaciones
integrantes de ARA buscan sinergias entre sus acciones y la
articulación de alianzas con gobiernos, empresas y
otras instituciones comprometidas con el futuro de este ecosistema
único.
El resultado es una estrategia que prioriza
tres frentes principales. El primero es la Transparencia Forestal,
que implica el monitoreo y advertencia al público de
las amenazas de deforestación, degradación,
incendios y actividades ilegales en la Amazonía. Por
ejemplo, las organizaciones que componen la Red
Amazónica de Informaciones Socioambientales Geo-referenciadas
(RAISG) operan en seis de los nueve países de la cuenca
amazónica. La red facilita el intercambio de tecnologías,
datos y conocimiento. Recientemente han producido por primera
vez un mapa amazónico de áreas protegidas que
integra los datos de todos los países de la cuenca.
El segundo frente del programa amazónico
de AVINA es la promoción de una Nueva Economía
Amazónica basada en la biodiversidad, los servicios
ambientales y las actividades económicas no maderables.
Es casi una opinión unánime que sin dar un valor
económico al bosque en pie, será difícil
protegerlo a largo plazo. El desafío es crear una economía
que reconozca y preserve el valor del bosque y hacia este
objetivo ya comienzan a surgir iniciativas pioneras que abren
el camino. Por ejemplo, la Fundación
Amigos de la Naturaleza en Bolivia es reconocida por implementar
mecanismos innovadores para conceder créditos de carbono
a quienes evitan la deforestación, y así generar
alternativas económicas sostenibles a nivel local.
Como tercer frente está la Valorización
Cultural de lo Amazónico, sobre todo la sabiduría
de los pueblos de la Amazonía. Para este fin es fundamental
el empoderamiento de las poblaciones indígenas y las
comunidades extractivistas tradicionales. En Colombia, la
Fundación
Gaia Amazonas ha demostrado cómo las comunidades
pueden dar ejemplo de que la conservación es compatible
con una calidad de vida adecuada. Gaia trabaja con las comunidades
y organizaciones indígenas, para el desarrollo de sus
derechos y la conservación de los bosques amazónicos
en Colombia, donde más del 90% del bosque amazónico
está protegido, casi integralmente en territorios indígenas.
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