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El 2008 fue un año que nos
hizo recordar el momento crítico que vivimos y el lugar
histórico que en él ocupa nuestra generación.
La crisis financiera global, así como la crisis energética
y alimentaria, hacen clara no sólo nuestra interdependencia,
sino también la fragilidad de los sistemas globales
de los cuales dependemos para la distribución de bienes
y servicios. El crecimiento de la población y del consumo
nos ha dado una lección sobre la economía de
la escasez que aumenta las tensiones entre los intereses en
conflicto. Una gran mayoría está ahora de acuerdo
en que los protocolos y estructuras internacionales del siglo
veinte, que gobiernan todavía nuestras transacciones
globales, tienen que ser rediseñados para poder proteger
el planeta y operar en beneficio de su población. Es
todo un desafío al que esta generación se enfrenta,
y en el centro del mismo está situada América
Latina.
América Latina ha sido privilegiada
con formidables riquezas naturales, económicas y culturales
que convierten a este continente en un componente clave en
la reordenación emergente del planeta. Desde el punto
de vista económico, pocos países democráticos
tienen economías de mercado libre del tamaño
y diversidad de Brasil y México. Con respecto a las
políticas públicas, varios gobiernos de la región
pretenden enfocar sus prioridades en aumentar los beneficios
sociales hacia los segmentos de la población tradicionalmente
excluidos. La próxima ronda de conversaciones internacionales
después de Kioto, girará probablemente en torno
a la forma de remediar la situación de países
como el Perú, donde los efectos de la escasez de agua
debido al cambio climático son ya una realidad, así
como también en cómo evitar la deforestación,
especialmente en los nueve países de la cuenca amazónica
de América del Sur.
Desde Mesoamérica hasta Patagonia,
la inestabilidad económica del mundo ha dado nueva
relevancia al papel de la sociedad civil para hacer surgir
lo mejor de los negocios y de la administración pública.
La sociedad apremia a los gobiernos para que se reinventen
como instrumentos eficientes, transparentes y mejor capacitados
para representar los intereses colectivos. Al mismo tiempo,
se reta al mundo empresarial a que construya la economía
del mañana sobre los cimientos de la ética y
la innovación. El movimiento hacia mayores garantías
corporativas y compromiso social, surgido en la década
pasada, ha madurado en un capitalismo innovador que busca
cómo emplear las herramientas del mercado para resolver
problemas sociales, e inclusive utiliza métodos empresariales
generadores de riqueza para la mayoría desatendida.
Estas son oportunidades de mercado que necesitamos aplicar
en estos tiempos de escasez e inestabilidad crecientes.
La pregunta que AVINA se hace a sí
misma y traslada a sus socios cada día, es cómo
podemos usar de la mejor manera posible nuestros recursos
humanos, financieros y de intercambio para inclinar la balanza
a favor de la sostenibilidad a través del continente.
Esa es la razón por la cual en las elecciones paraguayas
de abril en 2008, AVINA contribuyó, junto a algunos
de sus socios y otras instituciones, a crear las condiciones
para las elecciones más justas, libres y transparentes
de la reciente historia de Paraguay. Del mismo modo, cuando
la amenaza de la violencia crecía en Bolivia entre
un gobierno centralista y elementos separatistas, AVINA y
su base diversificada de socios se movilizaron para promover
el diálogo, el respeto y una solución pacífica
de las diferencias. En Ecuador, AVINA y sus socios aprovecharon
que estaba en marcha la redacción del borrador de una
nueva constitución para contribuir con propuestas concretas
concebidas en un proceso participativo. Ochenta por ciento
de dichas propuestas se incorporaron al documento final. En
la cuenca amazónica, AVINA apoyó las medidas
tomadas por docenas de instituciones regionales para formar
alianzas y causas comunes a través de fronteras internacionales,
aun en momentos en que incrementaba el ritmo de deforestación
en Brasil y la industria minera trataba de eliminar las garantías
de protección ambiental en el Perú. Mientras
tanto, AVINA colaboraba con cientos de cooperativas de recolectores
de materiales reciclables de diez países de Centro
y Suramérica al patrocinar una conferencia internacional
de reciclaje en Bogotá, cuya meta es transformar la
industria del reciclaje en América Latina y el mundo
en un eficiente instrumento de creación de beneficios
ambientales, económicos y sociales.
Al entrar AVINA en su décimo quinto
año de existencia, las lecciones aprendidas son fuente
de nuevas concepciones: ahora sabemos que AVINA, como una
de las pocas instituciones independientes de América
Latina dedicada al desarrollo sostenible del continente, tiene
una responsabilidad especial de ayudar a identificar las prioridades
que confronta la región y focalizar las respuestas
a sus retos fundamentales.
Nuestra visión inicial, que colocaba
el liderazgo en un papel central como motor del cambio, nos
ha demostrado a través de los años cómo
se suceden estos cambios que inclinan la balanza del lado
positivo. Hemos visto a instituciones y líderes locales
alentar la transformación social, especialmente cuando
se unen en una causa común y trabajan en forma ética
entre diversos sectores y con redes de colegas que estimulan
la confianza y la reciprocidad. Es lo que se ha venido llamando
capital social. El capital social es ese entramado de relaciones,
confianza y plataformas organizativas que permite a las personas
adoptar acuerdos y trabajar juntas con mayor facilidad. Es
un factor multiplicador. AVINA ha descubierto que la inversión
en capital social es la más efectiva que podemos hacer
para afrontar los retos continentales que demandan solución
a escala, tales como el cambio climático, la transparencia
gubernamental y los mercados inclusivos. En tales descubrimientos
no estamos solos.
En 2008, AVINA se asoció con otras
instituciones en una serie de co-inversiones de varios años
para promover oportunidades para el cambio a escala continental.
La
Fundación de Bill y Melinda Gates y AVINA están
apoyando al Movimiento Latinoamericano de Cooperativas de
Recicladores, mientras se crean cientos de empleos y se mejoran
las condiciones de los recolectores de desechos y sus familias
en seis países de América Latina. Esta agenda
de acción compartida fue designada directamente por
líderes del movimiento de reciclaje.
El
Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), El
Ministerio de Desarrollo Social de Brasil, la Agencia
Holandesa de Cooperación (ICCO) y socios del sector
privado, se han unido con el Movimiento Nacional de Recicladores
y AVINA para expandir la competitividad y alcance comunitario
de las cooperativas de reciclaje en cinco centros urbanos
de Brasil. Al mismo tiempo, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y AVINA están
colaborando para lanzar el Índice de Donantes Latinoamericanos,
una base de datos innovadora proyectada para promover y rastrear
el crecimiento de la filantropía en América
Latina. Esta y otras alianzas institucionales reafirman la
convicción de que para contribuir al impacto a escala
continental, los donantes deben trabajar juntos para coordinar
el apoyo a las agendas compartidas diseñadas por los
líderes de la región.
AVINA desea agradecer a todos los que nos
proporcionaron retroalimentación sobre el Informe Anual
del pasado año. Debido a que ésta fue mayoritariamente
positiva, hemos mantenido un contenido similar este año,
con un recuento de nuestros logros, breves descripciones de
resultados importantes, una explicación de las estrategias
continentales para el cambio, medidas transparentes de rendición
de cuentas para nuestro público interesado y videos
sobre el trabajo de nuestros socios. Sin embargo, también
hemos querido innovar cambiando el formato de presentación
para lanzar nuestro primer Informe Anual digital. A través
de la plataforma de Internet podemos llegar a un público
más amplio, ofrecer contenido multimedia y contribuir
a la sostenibilidad del medio ambiente preservando árboles
y reduciendo la emisión de dióxido de carbono
producida durante la fabricación de papel, entre otras
ventajas.
AVINA es consciente de que cualquier contribución
que seamos capaces de aportar se debe a tres activos principales:
el liderazgo de una comunidad de socios clave e instituciones
aliadas, la dedicación de los miembros del equipo de
AVINA y el compromiso financiero de VIVA
Trust con nuestra misión. ¡Deseamos agradecer
a todos estos públicos clave, la ayuda que nos brindaron
para lograr nuestro impacto y metas de rendimiento durante
2008!
A comienzos de 2008, AVINA convocó
su primer Encuentro Plenario en la ciudad brasilera de Curitiba.
Todos los miembros de nuestro equipo asistieron y participaron
activamente, y así mismo disfrutaron de la presencia
de la Junta Directiva de AVINA, los Presidentes de VIVA Trust
y GrupoNueva,
y la participación virtual de nuestro visionario fundador
Stephan
Schmidheiny. En dicha ocasión nos centramos en
un conjunto de objetivos quinquenales ambiciosos, pero logrables,
el primero de los cuales es una contribución medible
a por lo menos diez cambios relevantes a escala continental
para fines del año 2012. Los verdaderos retos que nuestros
socios y sus comunidades enfrentan cada día así
lo exigen, y el progreso inicial ha continuado su prometedora
trayectoria con el correr de los años. El futuro nos
exigirá continuar con nuestros elevados estándares.
Hemos tratado de captar una muestra de esos progresos y promesas
en el Informe Anual de 2008, que nos complace compartir con
todos aquellos que, como AVINA y sus socios, están
comprometidos con una visión sostenible de América
Latina.
Brizio Biondi-Morra
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